Perro que entra con barro: cómo tener las patas limpias

Llueve, pero el perro hay que sacarlo igual. Al volver no entra solo él: entran cuatro patas con barro que en dos zancadas ya están en el pasillo, en la alfombra y, si te descuidas, en el sofá. Hay dos formas de atacarlo: limpiar las patas al entrar, o cortar el problema en la puerta.

Opción 1: limpiar las patas con un vaso

La rutina de siempre es la peor parte: toallas empapadas, el perro escapándose a media pata o subirlo a la bañera cada tarde de noviembre. El limpiador de patas es un vaso con un cepillo de silicona blanda por dentro: metes la pata, giras el vaso y sale limpia, sin manguera ni bañera. Solo necesita un par de dedos de agua templada, ni jabón ni electricidad. El cepillo se saca entero para enjuagarlo por dentro, así que el pelo y la arena no se acumulan en el fondo. Tiene tres tallas: S (gatos y perros pequeños), M (perros de unos 7,5 a 17,5 kg) y L (perros de 20 a 40 kg). Elige por el tamaño de la pata: tiene que entrar con holgura.

Opción 2: una alfombra en la entrada

La alfombra absorbente para patas se pone justo dentro de la puerta y corta el problema donde empieza. Es de microfibra, que retiene el agua y el barro y, a diferencia de un felpudo grueso, se seca rápido y no coge ese olor a humedad. La base es antideslizante y se lava a máquina; antes de meterla, sacude el barro seco para no acabar con tierra en el tambor. Hay cuatro tallas: S (46 x 60 cm), M (45 x 70 cm), L (50 x 80 cm) y XL (60 x 90 cm). Elige pensando en el ancho de tu puerta, no en el tamaño del perro: la gracia es que no pueda esquivarla al entrar.

Lo que hay que tener claro: deja las patas prácticamente secas si cruza andando. Un perro que entra de un salto y solo la pisa una vez seguirá dejando alguna huella. Y el secado, mejor al aire.

Si ya se ha esparcido el agua

La escoba de goma arrastra el agua y el barro suelto en suelos lisos y se lava bajo el grifo.

Qué elegir

  • Un perro que se deja y paseos con mucho barro: el limpiapatas, para las cuatro patas de verdad.
  • Un perro nervioso que no se deja coger de las patas, o mucha gente entrando: la alfombra, que no pide nada de ellos.
  • Las dos cosas es la combinación más completa en los meses de lluvia.
Regresar al blog