Perro con miedo a los petardos: qué hacer antes, durante y después
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Empiezan los petardos y tu perro se mete detrás del sofá, tiembla, jadea o babea. No es un capricho: es miedo de verdad. Aquí van cosas que ayudan, sin prometer milagros.
Los días antes
- Prepara un sitio donde se sienta seguro: su cama o su transportín, en la habitación más tranquila de la casa, con la puerta abierta para que pueda entrar y salir.
- Pasea antes de que oscurezca y que haga sus necesidades, para no tener que salir cuando ya suenan los petardos.
- Si vas a usar prendas o protección, acostúmbralo con calma: ponérselas un rato en casa, con un premio, y quitárselas a los diez minutos. Repítelo varios días.
El día señalado
- Ponle lo que vaya a llevar antes de que empiece el ruido, por ejemplo una hora antes, y no cuando ya está temblando. A esas alturas el perro asocia la prenda con el miedo.
- Cierra ventanas y persianas, y pon música o la tele a un volumen normal para tapar un poco el ruido.
- Quédate cerca y mantén la calma. No hace falta ignorarlo, pero tampoco dramatizar.
- No lo dejes solo en el jardín ni en la terraza.
Qué puede ayudar
Presión suave y constante
Un chaleco ajustado da una presión suave sobre el pecho y el costado que ayuda a bajar la activación, el mismo principio que envolver a un bebé o una manta con peso. Nuestro chaleco antiestrés tiene siete tallas y se elige por el contorno del pecho, no por el peso: mide con una cinta la parte más ancha del torso, justo detrás de las patas delanteras. Si estás entre dos tallas, pide la mayor.
Bajar el ruido
Lo que más asusta del petardo es el golpe seco. Las orejeras antirruido rebajan el ruido que le llega. Se eligen por el contorno de la cabeza (tallas S, M y L); aquí tienes la guía de medidas.
Las dos juntas
El chaleco le calma el cuerpo y las orejeras le bajan el ruido: son dos mitades del mismo problema. Por eso las tenemos juntas en el Pack Antirruido.
Lo que no te vamos a decir
- No es un sedante. Ni el chaleco ni las orejeras llevan medicamento. Rebajan el nivel de alerta para que la situación sea más soportable.
- No funciona igual con todos los perros. A muchos les ayuda de forma clara y a otros les cambia poco.
- Si tu perro lo pasa muy mal, esto es un apoyo, no una solución: habla con tu veterinario.
Después
Cuando pase el episodio, quítale las prendas, deja que beba y descanse, y no le regañes por lo que haya hecho (esconderse, rascar, ladrar): el miedo no se corrige con enfado.