Mi gato araña el sofá: qué hacer y qué no
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El sofá ya está hecho jirones y tu gato sigue arañando. Antes de nada: no lo hace por fastidiarte. Esto es lo que funciona y lo que no.
Por qué araña
Rascar es una necesidad, no un capricho: le sirve para afilar las uñas, estirar la espalda y los hombros y marcar territorio con las glándulas de las patas. Si no tiene dónde hacerlo, lo hace donde puede, y la esquina del sofá es perfecta: está a su altura, es firme y tiene una textura que engancha las uñas.
Lo que no funciona
- Regañarle: si no tiene dónde hacerlo, lo hará igual.
- Taparle el sitio con algo que no le gusta. La solución es ponerle algo que le guste más, no quitárselo.
- Esconderle el rascador en un cuarto. Rascar también es marcar, y quiere que se vea. Un rascador en el trastero no lo usa nadie.
La regla de oro: dentro de su sitio
Pon la alternativa justo donde ya araña, y también junto a donde duerme, porque los gatos rascan nada más despertarse. Y en zona de paso. Si al principio no le hace caso, espárcele un poco de hierba gatera por encima. Cuando lo use, dáselo por bueno. Y no le quites de golpe los otros rascadores.
Tres opciones, con sus pegas
1. Protector autoadhesivo para el sofá
El protector rascador antirrayazos se pega justo donde araña, tiene una textura de bucle que le gusta y se corta con unas tijeras normales a la medida de tu mueble. Hay 4 medidas (30×30, 30×100, 60×100 y 40×200 cm) y 3 colores (beige, gris oscuro y marrón oscuro). Lo que te decimos antes de que lo compres: pruébalo en una esquina poco visible antes de cubrir toda la zona, sobre todo en telas delicadas, terciopelo o piel, y en tejidos muy afelpados el adhesivo agarra menos.
2. Rascador de cartón, rascador y cama a la vez
El rascador de cartón viene ovalado (más alargado, con más sitio para estirarse) o redondo (más recogido, encaja mejor en un rincón). Es de cartón corrugado, que a muchos gatos que ignoran los postes de sisal les gusta desde el primer día, es reversible (cuando una cara se gasta, le das la vuelta) y el borde curvado deja que se tumbe dentro. Es normal que suelte virutas de cartón: es señal de que lo usa. La hierba gatera no viene incluida.
3. Rascador de pared con forma de flor
El rascador de pared con forma de flor es de sisal, de 40 cm de ancho, con los bordes rematados y adhesivo por detrás; viene en naranja, verde y rosa. Va a la altura a la que el gato estira las patas, y no ocupa suelo, lo que en un piso pequeño marca la diferencia. Una advertencia importante: el fabricante no dice cómo se comporta el adhesivo al despegarlo, así que no te prometemos que salga sin dejar rastro. Si vives de alquiler o la pared está recién pintada, pégalo en la puerta de un armario, en el lateral de un mueble o en el propio sofá. No es una balda ni un escalón: es para rascar de pie.
Sin milagros
Le das una alternativa, no una varita mágica. Hay gatos que cambian en días y otros que siguen usando los dos sitios durante un tiempo. Lo que más funciona es ponerlo pegado al sitio que ya usa, tener paciencia y celebrárselo las primeras veces que lo use.