Gato y perro en casa: cómo poner a salvo su comida y su arenero

Tu perro se come la comida del gato. O se mete en su arenero, o no le deja dormir tranquilo. Y si cierras la puerta, el gato se queda encerrado o sin poder entrar. Es un problema muy común cuando conviven los dos, y no siempre hace falta una puerta especial.

La solución más simple: dejar la puerta entreabierta

Con la puerta abierta solo lo justo, el gato entra y sale cuando quiere y el perro se queda fuera. El pestillo de puerta para gatos deja la puerta entreabierta con el hueco justo para el gato. Se engancha en la manilla o en el pomo (vale para la mayoría de puertas de casa), se pasa el pasador por el agujero que quieras y se apoya en el marco. Si el hueco queda grande o pequeño, cambias el pasador de agujero. Es negro, con una pata de gato morada.

Qué puedes poner detrás de esa puerta

  • Su comida: así el perro no se la come.
  • Su arenero: sin visitas del perro.
  • Una cama o una cueva para que descanse tranquilo.

Los límites

  • El hueco lo eliges tú: ajústalo al tamaño de tu gato. Si tu perro es tan pequeño como el gato, también pasará. Funciona mejor con perros medianos o grandes.
  • Se puede cerrar del todo: lo quitas o lo sueltas de la manilla y la puerta cierra con normalidad.
  • Para niños pequeños: con el hueco del tamaño del gato, un niño pequeño no cabe, pero no lo dejes como única medida de seguridad.

Otros detalles que ayudan en casa con gato y perro

  • Si el arenero va detrás de la puerta, un arenero semicerrado con pala ayuda a que la arena no se esparza por la habitación (es pequeño: 37 x 26 x 15 cm, para gatitos y gatos pequeños).
  • Si hay varias mascotas, lo ideal es que cada una tenga su propio comedero y su propia cama.
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