Cómo cortar las uñas a tu perro sin sangre ni dramas: cortaúñas, lima o hamaca
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Muchos perros retiran la pata en cuanto ven el cortaúñas, y a muchos dueños les da miedo cortar de más. Estas son las opciones que hay y cuál encaja con cada caso.
Primero: dónde está el problema
El miedo no suele ser a la uña, sino al nervio, ese trocito rosa que va por dentro y que, si lo pillas, sangra y duele. Con una tijera no hay marcha atrás: cuando cortas, cortas. Por eso mucha gente lo deja para otro día y las uñas acaban sonando en el suelo.
Opción 1: cortaúñas con luz LED
La luz ilumina la uña por dentro y deja ver la vena antes de cortar. Si prefieres cortar y quieres ver hasta dónde llegar, es la más directa. Nuestro cortaúñas con luz LED incluye lima.
Opción 2: lima eléctrica
No corta: lija. Vas quitando una capa fina cada pasada, miras y decides si sigues, así que no hay un punto sin retorno. Es la opción de quien no quiere cortar nunca.
Nuestra lima eléctrica tiene dos marchas (5.000 y 7.500 rpm), hace menos de 40 dB según el fabricante y se carga por USB-C. Dos cosas que te decimos antes de que la compres: no lleva luz, y con una uña muy gruesa de perro grande se queda corta de fuerza y hay que darle más pasadas.
¿Cómo sé dónde parar sin luz?
Mirando la punta de la uña cada pocas pasadas. Cuando en el centro empieza a verse un puntito gris u ovalado más oscuro, estás llegando al nervio: ahí se para.
Opción 3: hamaca de aseo
Si el problema es que no se está quieto, la hamaca de aseo lo sujeta y deja fuera solo la pata que estás cortando. Es la talla L, para perros de 10 a 20 kg: no sirve para gatos ni para perros más grandes o más pequeños.
Opción 4: que se las gaste él
La tabla rascadora es una tabla de lija con caja de premios: el perro rasca y se lima las uñas solo, y tú no tienes que sujetarlo. Sirve para mantener entre repasos, no para arreglar unas uñas muy pasadas.
Cómo empezar sin pelearte
- El primer día, solo el ruido. Enciende la lima cerca de él sin tocarlo, dale un premio y apágala.
- Una pata cada vez. No hace falta hacer las cuatro de una sentada.
- Mejor poco y a menudo: un repaso corto cada dos o tres semanas que una sesión larga cada tres meses.
- Si ves que se pone muy nervioso, para y déjalo para otro rato.