Bozal tipo cesta: cuándo usarlo y cómo medir el hocico

Un bozal no es un castigo. Es una herramienta para que tu perro pueda salir, ir al veterinario o a la peluquería sin que nadie corra riesgos. Pero sirve de poco si no le queda bien, y por eso lo primero es medir.

Cuándo puede hacer falta

  • Paseos con otros perros cerca, si el tuyo es reactivo.
  • Veterinario: revisiones sin sustos.
  • Peluquería: más seguridad para todos.
  • Perros que, por normativa o por decisión tuya, deben llevarlo en determinados sitios.

Por qué de cesta y no de tela

Un bozal de tela que le cierra la boca es incómodo y peligroso: no le deja jadear, que es como los perros regulan su temperatura. Un bozal tipo cesta deja jadear y beber con él puesto. El bozal de silicona tipo cesta es transpirable, porque la cesta abierta deja pasar el aire, e impide que muerda a otros perros o a personas. Lleva una tira reflectante para los paseos con poca luz.

Cómo medir el hocico

Se mide el hocico, no la cabeza. Coge una cinta métrica blanda, cierra con suavidad la boca del perro y rodea el morro por la parte más ancha, justo por delante de los ojos. Ese número manda:

  • M: hocico de 21 a 25 cm
  • L: hocico de 25 a 29 cm
  • XL: hocico de 29 a 31 cm

Una limitación: solo hay tres tallas, de la M a la XL, así que no hay talla para perros con el hocico más pequeño.

Cómo acostumbrarle

  • No se lo pongas por primera vez cuando ya vais a salir o a la consulta.
  • En casa, dale un premio dentro de la cesta, para que asocie meter el hocico con algo bueno.
  • Aumenta el tiempo poco a poco, con calma.
  • Si ves que se lo quiere quitar con las patas, quizá le queda mal: vuelve a medir.

Un bozal es un apoyo, no un sustituto del adiestramiento ni de las consultas con un profesional si tu perro tiene problemas de conducta.

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